El pez gallo (*Nematistius pectoralis*) es un depredador costero inconfundible, reconocido al instante por su extraordinaria aleta dorsal, similar a un peine. Esta estructura dramática consta de siete espinas alargadas e independientes que pueden erigirse en una cresta imponente durante la excitación o la caza, y plegarse perfectamente en un surco anatómico a lo largo de la espalda cuando nada a gran velocidad. El pez posee un cuerpo aerodinámico, lateralmente comprimido y musculoso, diseñado para ráfagas cortas y vertiginosas de velocidad. Su coloración es llamativa: un dorso de azul plateado a gris acero que se desvanece a un vientre plateado brillante, atravesado por dos prominentes bandas diagonales oscuras. La primera banda arqueada se extiende desde la nuca a través del opérculo branquial, mientras que la segunda forma una franja ancha y curva a lo largo de los flancos. Alcanzando tamaños considerables, este carismático pez deportivo presenta una silueta robusta, similar a la de un carángido, a pesar de pertenecer a su propia familia monotípica, Nematistiidae.



