Los peces dragón, o dragoncitos, abarcan más de 130 especies de peces marinos pequeños y bentónicos dentro de la familia Callionymidae, célebres por sus intrincados patrones, vívida coloración y arquitectura física única. El más famoso entre ellos es el pez mandarín (*Synchiropus splendidus*), junto con el pez dragón pictórico (*Synchiropus picturatus*) y varios dragoncitos de arena ocelados. Caracterizados por cabezas anchas y aplanadas, bocas protuberantes y grandes, y ojos bulbosos de implantación alta, los peces dragón poseen un semblante expresivo, casi anfibio. Carecen de escamas verdaderas, y en su lugar confían en una gruesa capa de mucosidad de sabor desagradable que disuade a los depredadores y protege contra infecciones parasitarias. Sus aletas pélvicas están modificadas en apéndices musculosos y anchos, posicionados muy hacia adelante debajo de la garganta, permitiéndoles 'caminar' con gracia por el lecho marino. Los machos suelen exhibir aletas dorsales magnificadas, en forma de vela, adornadas con filamentos iridiscentes, que despliegan en impresionantes disputas territoriales y rituales de cortejo.


























