Deslizándose con gracia por las aguas costeras bañadas por el sol, el dugongo (*Dugong dugon*) es uno de los mamíferos marinos más entrañables y esquivos del océano. A menudo conocidos como 'vacas marinas' debido a su dieta herbívora y su naturaleza plácida, estas magníficas criaturas son un verdadero punto culminante para cualquier buceador que tenga la suerte de encontrarse con ellas. Con un cuerpo en forma de torpedo, una aleta caudal ancha y aplanada similar a la de una ballena (pero sin una muesca central) y extremidades anteriores en forma de remo, están perfectamente adaptados para la vida en entornos poco profundos y ricos en pastos marinos. Su piel es gruesa, lisa y de color gris parduzco, a menudo moteada con cicatrices de encuentros previos o simplemente de frotarse contra el fondo marino mientras se alimentan. Una característica distintiva son sus hocicos hacia abajo, que son cerdosos y muy musculosos, perfectamente evolucionados para sus hábitos de pastoreo únicos. A diferencia de los manatíes, que tienen un hocico más redondeado y en forma de pala, el hocico de este sirenio es más truncado, lo que les permite 'arar' eficazmente el lecho marino. Carecen de aletas dorsales y extremidades posteriores, y sus ojos pequeños y profundamente hundidos, junto con la ausencia de orejeras externas, les dan una apariencia algo etérea y antigua. Los machos se pueden identificar por los colmillos que emergen de la mandíbula superior, aunque estos a menudo están ocultos en la encía en individuos más jóvenes o hembras.
Comportamiento y reproducción
- Tamaño
- 2.5-3 metros (hasta 4m)
- Peso
- 230-500 kg
- Esperanza de vida
- Hasta 73 años
- Estado
- Vulnerable
La reproducción en estos mamíferos longevos es un proceso lento. Las hembras suelen dar a luz a una sola cría después de un período de gestación de alrededor de 13 meses, generalmente en aguas poco profundas y protegidas. La cría, que puede medir hasta un metro de largo al nacer, permanece estrechamente unida a su madre durante un período prolongado, a menudo hasta 18 meses, amamantando de las mamas ubicadas en la región de la 'axila' de la madre. Durante este tiempo, la madre enseña meticulosamente a su descendencia las complejidades de encontrar alimento y navegar por su mundo submarino. Este cuidado materno prolongado contribuye a su lenta tasa reproductiva, haciendo que las poblaciones sean particularmente vulnerables a las amenazas. Su papel ecológico es vital; como consumidores primarios de pastos marinos, ayudan a mantener la salud y la diversidad de estos ecosistemas marinos críticos, 'jardinando' eficazmente los lechos y promoviendo un nuevo crecimiento.





