El dragoncito de Moyer (*Synchiropus moyeri*) es un pez bentónico exquisito y con patrones crípticos, perteneciente a la familia Callionymidae. Alcanzando solo unos pocos centímetros de longitud, esta miniatura maravillosa presenta un cuerpo robusto y sin escamas, cubierto por una gruesa capa de mucosidad protectora de mal sabor. Su coloración es una obra maestra del camuflaje, mostrando un intrincado moteado de blanco cremoso, beige, marrón rojizo y sutiles toques de naranja o rosa, que imitan perfectamente la arena circundante, las algas coralinas y los escombros rotos. El dimorfismo sexual es pronunciado; los machos maduros poseen una aleta dorsal alta y en forma de vela, adornada con llamativos ocelos (manchas oculares) y bandas onduladas oscuras, que erigen durante las exhibiciones territoriales y de cortejo. Sus ojos grandes y elevados se mueven independientemente como los de un camaleón, escaneando constantemente el entorno en busca de presas minúsculas y depredadores al acecho.






